DÍA DEL TRABAJADOR PORTUARIO – ARICA

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“…eran poco más de las nueve de la mañana y había sol, un día bonito, partieron a bordo de cuatro camionetas particulares, tomó la lista, aparecían cuatro dirigentes Estibadores de San Antonio que estaban en huelga, junto con la lista venía una carta firmada de puño y letra por Manuel Contreras. La leí, una misiva de verdad muy amable que, en resumen, invitaba a los dirigentes a deponer su actitud, demostrándoles su intención de solucionar “el problema”.

En ese momento no sabía cuál era “el problema”.

Ya en San Antonio se dividieron, a él le tocó ir a la casa de dos de los dirigentes, Héctor Rojo y Armando Jiménez, bajarse del camión, tocar, entrar en la casa. Venían en son de paz, siempre con la carta por delante, la actitud natural de la gente era abrir, llevarlos al living.

Su recuerdo es que cuando llegaron a buscarlos, Rojo estaba aún en pijama y que, al leer la carta de Contreras, el hombre se la mostró a su mujer, “con eso sí que vamos a llegar a acuerdo; mira, acá está toda la disposición de solucionar el asunto”.

Con muy buen tono, nos pidió que lo esperáramos un instante, mientras se terminaba de vestir para que partiéramos de inmediato. Lo esperamos en el living, nos sirvieron un vaso de jugo, sentados en uno de los sillones, y entonces llegó un joven de unos quince años, quería saber en qué estaba el Ejército, cuál era su realidad hoy, no entendí si quería enrolarse o qué, parecía eso, una conversación en verdad cordial, gente hospitalaria.

Terminado de vestirse el dirigente partieron. A uno más fue a buscar esa mañana, siempre con la carta firmada por Manuel Contreras como mascarón de proa, siempre fue lo mismo, buena disposición de los estibadores y también de sus familias.

De vuelta, la caravana llegó hasta la oficina de la dirección, estacionaron y los dirigentes bajaron de vehículo, quedaron ahí en espera, parados afuera de la oficina en un pequeño antejardín, él se fue a la multicancha, desde ahí los vi esperando, sin nada que hacer más que conversar, igual que yo, con un cigarrillo en la boca, hablando entre ellos.

Luego salió Manuel Contreras, platicaron un rato de forma distendida, por lo menos así lo veía desde distancia, llegaron dos jeeps Land Rover, y algunos dirigentes subieron a uno y en otro montó Contreras junto a Alejandro Rodríguez, Jorge Núñez y Klaus Kosiel.

Muchos años más tarde, la investigación judicial estableció que el 22 de septiembre de 1973, un grupo de soldados de Tejas Verdes pasó a buscar a cuatro dirigentes del Sindicato Estibadores San Antonio, Héctor Rojo, Samuel Núñez, Armando Jiménez y Guillermo Álvarez. Uno de ellos fue detenido en la sede del sindicato, dos desde sus casas y uno llego voluntariamente a Tejas Verdes para conversar con Manuel Contreras.

Estaban en paro, demandaban al nuevo gobierno de facto una serie de mejoras en las condiciones de trabajo, entre ellas un aumento en las remuneraciones.

El 23 de septiembre, a través del bando presidencial numero 26, se informó por la radio: Anoche, a las 21:30 horas, en circunstancias que algunos extremistas eran trasladados desde san Antonio al campo de prisioneros de Bocalemu, a raíz de una falla mecánica del vehículo que los transportaba, seis de ellos trataron de escapar, siendo reducidos por las armas de la patrulla que los custodiaba, firmado por Manuel Contreras Jefe de zona de San Antonio.

La verdad es que hasta hoy él nunca había contado que vio a las autoridades de Tejas Verdes arriba del vehículo, probablemente sea una de las ultimas personas que vio con vida a esos ejecutados, un poco de temor, quizás, falta de conocimiento, tal vez, pero el caso es que sucedió así.

Lo guardo en su memoria para siempre por una razón muy simple; tres días después le tocó hacer guardia en el Cementerio Parroquial de San Antonio, familiares avanzaban por una de las calles con ataúdes, algo había en la mirada de uno de ellos, al principio no lo reconoció; pero sí, en un instante se dio cuenta que era el chico de la casa del estibador, el joven de quince años, amable, en la casa donde tomé jugo, le habían matado a su padre y ahora me miraba con odio, con un odio infinito.

Se sintió pillado, sin saber dónde meterse, mas y mas ojos iban tras él, miró hacia la lapida y era la de Rojo, de pronto pasó de ser el celador a hombre en fuga, escabulléndose como podía, sin mirar hacia atrás, con la respiración acelerada, compungido, una sensación de desasosiego dentro del cuerpo.” (El despertar de los cuervos, Javier Rebolledo.)

El día 22 de Septiembre, los trabajadores portuarios de todo Chile conmemoramos, el asesinato en dictadura, de los trabajadores del Sindicato de Estibadores del Puerto de San Antonio: Samuel Núñez González, Héctor Rojo Alfaro, Armando Jiménez Machuca y Guillermo Álvarez Cañas, quienes fueron cruelmente torturados, para finalmente ser asesinados antes de llegar a centro de tortura y exterminio “Tejas Verdes”.

La justicia militar quiso pasar este crimen como fusilamiento por intento de fuga, lo que se ha desmentido por , entre otras cosas, el pésimo estado en que se encontraban las personas detenidas en este centro de tortura.

Los portuarios de Arica y de todo Chile no olvidamos a los nuestros y conmemoramos este día en su memoria. Recordando el pasado, será la única forma de mantener nuestro presente y futuro de lucha.

Viernes 22 de Septiembre, 18 de Septiembre con Máximo Lira, 11 Hrs.

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